Se refugia en el alcohol. Quizás tenga tantas cosas que olvidar que verlo pasear a su perra me inspira ternura. Extremadamente amable, "buenas noches, niña" es su frase para mí. Es un buenas noches que huele a alcohol, a tristeza y a lo que no fue.
Supo ser un neurocirujano prestigioso hasta que hace muchos años en una época en la que los ideales existían y la gente luchaba por ellos, se lo llevaron de paseo. Un viaje sin boleto, sin garantías, a cualquier lugar. Los asesinos de ideas, del futuro operaron muy bien. Eso hay que reconocerlo. Le extirparon a Atilio cada gota de vida, de deseo, de voluntad. Sus ojos, sus manos, su piel, su cuerpo y su alma se convirtieron en testigos. El que pensó, perdió...
Cuando volvió (si es que se puede volver) su pulso comenzó a temblar. Ya no podía sentirse un Dios, porque había estado en el infierno mismo. Y el alcohol le permitió seguir sintiendo, respirando, estando.
- Buenas noches niña...
- Buenas noches caballero, como está ud?
- MuyBienQueCalorHizoHoyNo?DicenQueMañanaVaALloverA- cáHayTantoViento
Yo lo escucho siete pisos.
Siete pisos, siete alientos, siete miradas y el vino que nunca se acaba...
Iba acabandose el vino
hasta el fondo de su corazon
bebio diez vasos seguidos
apoyado en su viejo balcon
Que pequeño es todo desde aqui
o acaso todo debe ser asi
Siete balcones abajo
aprendi a ser hombre y fui feliz
un dia dijo que me amaba
al otro dia se echo a reir
Alcanzo a ver su casa desde aqui
como la primera vez que la vi
Hombres de gorras azules
dispersan a la gente del lugar
sobre el asfalto hay un hombre
pero a quien le puede importar
Aca abajo todo sigue igual
hoy se vendieron cuatro diarios mas
hoy se vendieron cuatro diarios mas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario