Carteras, carteritas, carterones. Una cartera pequeña puede ser un arma de doble filo. Y yo, que no puedo dejar espacios vacíos Intento que la pobre "negrita" sea una oficina móvil, salón de belleza, perfumería anque farmacia.Termino siempre llevando las cosas en las manos: cigarrillos, porta lentes, mp4, algún libro/revista/periódico o encendedores.... De esta forma termino convirtiéndome en una equilibrista desequilibrada.
- Querés un helado?
- siiiiii!!! Dale má...
Mamita equilibrista desequilibrada, sostiene en una mano la cartera, el paquete de cigarrillos, el estuche de los lentes, la billetera, unos escritos en A4 y un encendedor. Mamita malabarista malabareada abre la heladera en busca de la helada felicidad de su niña, y como dice el dicho "el que mucho abarca, poco aprieta", el encendedor (comprado el día anterior) es atraído misteriosamente por el cesto de basura. Se pierde entre colillas de cigarrillos, unos chicles coloridos, paquetes vacíos de figuritas "Patito Feo, trigésima séptima edición. Patito va al ortodencista", un pedazo de jamón de dudosa procedencia y siguen los elementos...No hay nada qué hacer. Odio perder los encendedores y darme cuenta en el mismo momento!!!
No hay que llorar sobre el encendodor perdido. Compro otro. Elijo el color púrpura, está bonito. Veinticuatro horas después, tan malabarista como el día anterior, llamo al ascensor, mientras intento conectarme los auriculares y en una fracción de segundo mi encendedorcito cae, y atraído por el vacío se pierde en el hueco del elevador. Fuck!
La próxima vez me compro una caja de 222 fosforitos, porque nada parece querer encender mi fuego...
- Querés un helado?
- siiiiii!!! Dale má...
Mamita equilibrista desequilibrada, sostiene en una mano la cartera, el paquete de cigarrillos, el estuche de los lentes, la billetera, unos escritos en A4 y un encendedor. Mamita malabarista malabareada abre la heladera en busca de la helada felicidad de su niña, y como dice el dicho "el que mucho abarca, poco aprieta", el encendedor (comprado el día anterior) es atraído misteriosamente por el cesto de basura. Se pierde entre colillas de cigarrillos, unos chicles coloridos, paquetes vacíos de figuritas "Patito Feo, trigésima séptima edición. Patito va al ortodencista", un pedazo de jamón de dudosa procedencia y siguen los elementos...No hay nada qué hacer. Odio perder los encendedores y darme cuenta en el mismo momento!!!
No hay que llorar sobre el encendodor perdido. Compro otro. Elijo el color púrpura, está bonito. Veinticuatro horas después, tan malabarista como el día anterior, llamo al ascensor, mientras intento conectarme los auriculares y en una fracción de segundo mi encendedorcito cae, y atraído por el vacío se pierde en el hueco del elevador. Fuck!
La próxima vez me compro una caja de 222 fosforitos, porque nada parece querer encender mi fuego...


